Las emociones en tu piel

Los sentimientos se reflejan en la piel

¡Así es!
Nuestro estado anímico se refleja en la piel. Si pasamos por una etapa de felicidad máxima tu piel va a reflejarlo, así como si estamos tristes o tenemos miedo.
Es importante, por eso, mantener una rutina de cosmética en casa según cómo esté el estado de nuestra piel.

Si nosotros estamos genial anímicamente, por lo general, nuestra piel se vería más sana. Aunque tenemos que tener en cuenta, siempre, que existen factores que pueden ayudar o empeorar el estado de nuestra piel; el tabaco (la empeora), el ejercicio diario, la alimentación…
Cada vez se descubre más relación entre mente, cuerpo, cerebro y piel. Y esto es genial.
¡Así que tu piel no sólo refleja tu buena rutina!
Pero vamos a ver de qué manera afecta, ¿os parece?

La piel y el tejido nervioso; unidos para siempre.
La piel es un órgano receptor de sensaciones y está unido con el tejido nervioso mediante millones de conexiones nerviosas. comparten hormonas, receptores y neurotransmisores.
Mediante los neurotransmisores (moléculas mensajeras que transportan e impulsan info entre neuronas y células de todo el cuerpo), se consigue transmitir la información a la piel.

«El elixir de la juventud está en tu sonrisa»
Por ejemplo; las endorfinas, tienen una respuesta positiva de relajación y bienestar. Estas se liberan por el sistema nervioso como por las células cutáneas. La serotonina y endorfina también son hormonas que causan un bienestar y favorece a nuestra piel. Estas se estimulan cuando estamos de buen humor.
Si estamos en una etapa de felicidad nuestra piel se verá más sana; con un mejor tono, menos granitos, una mayor producción de colágeno… ¡Y que me decís de ese brillo especial en nuestros ojos!.
Como consecuencia de esta felicidad tan grande que tenemos, la piel estará más sana marcándose menos las arruguitas, teniendo un tono más saludable… ¡Aquí la edad no cuenta! Puede ocurrir a cualquier edad.

En ocasiones, y debido al estrés o la tristeza, puede verse reflejado en nuestra piel, causando enfermedades o empeorar estas. Por ejemplo y como también dice la AEDV (Asociación Española de Dermatología y Venerología), puede empeorar el acné, haya una reducción de colágeno y elastina (esto es lo que hace que la piel esté más tersa y jugosa), empeore la psoriasis, dermatitis y rosácea o sea el detonante.
Si tenemos estrés, segregamos en el organismo cortisol que es la hormona del estrés. Y aquí, como consecuencia, podemos encontrar efectos como el desarrollo de los granitos, irritaciones… Es mas, por ello, probable que tengamos infecciones cutáneas. Pues nuestro sistema inmunitario está bajo.
A la larga el estrés convertido en estrés crónico, perjudica el organismo afectando a diferentes partes como por ejemplo el sistema cardiovascular, reduce la testosterona y el apetito sexual.
Esto también influye de manera negativa a la hora de tener resultados en los tratamientos, pues el resultado es más lento y no como quizá se espera.

El envejecimiento de la piel ¿tiene también que ver?
El estrés también tiene que ver en el envejecimiento prematuro de nuestra piel.

¿Recuerdas la piel de gallina o cuando nos ruborizamos?
Esto aparece inconscientemente limitándose a aparecer junto a las emociones.
Y es que, el sistema nervioso, gestiona el estrés, el sudor, controla cuando tenemos enfado o algo nos da vergüenza, si estamos simpáticos o sentimos placer.
Cuando nos sonrojamos, la irrigación sanguínea en la piel ha aumentado. También ocurre esto cuando hacemos ejercicio, tenemos fiebre o cambia el clima.

¿Sabías que existía esta relación?

¡Esperamos haberte ayudado y que ahora tengas más en cuenta estar siempre bien!
#dermatips